El Gran Giro (adaptado de Cap.1)
En la Revolución Agrícola de hace diez mil años, la domesticación de plantas y animales condujo a una modificación radical en la forma en que las personas vivían. En la Revolución Industrial que comenzó apenas unos pocos cientos de años atrás, tuvo lugar una transformación similar. Estos no eran sólo cambios en los pequeños detalles de la vida de la gente. El fundamento completo de la sociedad se transformó, incluyendo la relación de las personas entre sí y con la Tierra.

Ahora mismo, un viraje de alcance y magnitud comparables está ocurriendo. Ha sido llamado la Revolución Ecológica, la Revolución de la Sustentabilidad, incluso la Revolución Necesaria. Nosotros la llamamos El Gran Giro, y la vemos como la aventura fundamental de nuestra época. Implica la transición de una economía de crecimiento industrial condenada al fracaso, a una sociedad sustentadora de la vida, comprometida con la recuperación de nuestro mundo. Esta transición ya está bien en curso.

En los estadíos tempranos de grandes cambios, la actividad inicial puede parecer existir sólo en los márgenes. Sin embargo cuando llega su tiempo, las ideas y comportamientos se vuelven contagiosos: cuantas más personas transmiten perspectivas inspiradoras, más se popularizan tales perspectivas. Llegado cierto punto, se inclina la balanza y alcanzamos la masa crítica. Puntos de vista y prácticas que otrora estaban en los márgenes se convierten en la nueva corriente principal.

En el relato del Gran Giro, lo que se está popularizando es el compromiso a actuar por el bien de la vida en la Tierra, así como la visión, el coraje y la solidaridad para hacerlo. Innovaciones sociales y técnicas convergen, movilizando la energía, atención, creatividad, y determinación de la gente, en lo que Paul Hawken describe como “el mayor movimiento social en la historia.” En su libro
Bendito Descontento, escribe: “Pronto advertí que mi estimación inicial de 100.000 organizaciones estaba errada en un factor de al menos diez, y ahora creo que hay más de un –y quizás hasta dos- millones de organizaciones trabajando hacia la sustentabilidad ambiental y la justicia social.”

Como ayuda para apreciar las maneras en las que ya puedes estar formando parte de este relato, identificamos tres dimensiones del Gran Giro. Las mismas se refuerzan mutuamente y son igualmente necesarias. Por conveniencia las hemos rotulado como primera, segunda y tercera dimensión, pero no es para sugerir ningún orden de secuencia ni importancia. Podemos comenzar por cualquier punto, y empezar en uno naturalmente lleva a los demás. Queda en cada uno de nosotros seguir nuestro sentido de lo apropiado hacia donde nos sentimos llamados a actuar.

La Primera Dimensión: Acciones de Contención
Las acciones de contención buscan contener y desacelerar el daño causado por la política económica de los Negocios como de Costumbre. Incluyen los pasos que damos para concientizar acerca del daño que se está haciendo, así como campañas, peticiones, boicots, manifestaciones, procedimientos legales, acciones directas y otras formas de protesta en contra de prácticas que amenazan nuestro mundo. Su objetivo es proteger lo que queda de nuestros sistemas naturales de soporte de la vida, rescatando lo que podamos de nuestra biodiversidad, agua y aire limpios, bosques y suelo fértil. Las acciones de contención también contrarrestan la desintegración de nuestra trama social, asistiendo a aquellos que han sufrido daños y protegiendo a las comunidades de la explotación, la guerra, el hambre y la injusticia. Dichas acciones defienden nuestra existencia compartida y la integridad de la vida en este, nuestro planeta-hogar.

Las acciones de contención son esenciales; salvan vidas, salvan especies y ecosistemas, salvan parte del acervo génico para alas futuras generaciones. Pero, por sí mismas, no bastan para que ocurra el Gran Giro. Por cada acre de tierra forestada, muchos otros se pierden por la tala y el desmonte. Por cada especie rescatada del borde de la extinción, muchas otras son perdidas a manos de la misma. Por vital que ésta sea, depender de la protesta como única vía de cambio puede dejarnos agotados o desilusionados. Más allá de frenar el daño, necesitamos sustituir o transformar los sistemas que lo causan. Este es el trabajo de la segunda dimensión.

La Segunda Dimensión: Sistemas y Prácticas Sustentadores de la Vida
Si buscas a tu alrededor, puedes encontrar por todas partes indicios de que nuestra civilización está siendo reinventada. Enfoques previamente aceptados para la asistencia sanitaria, los negocios, la educación, la agricultura, el transporte, las comunicaciones, la psicología, la economía y tantas otras áreas están siendo cuestionados y transformados. Esta es la segunda línea del Gran Giro, e implica repensar la manera en la que hacemos las cosas, así como rediseñar creativamente las estructuras y sistemas que conforman nuestra sociedad.

Cuando promovemos y participamos en estas líneas emergentes de una cultura sustentadora de la vida, nos convertimos en parte del Gran Giro. Mediante nuestras elecciones acerca de cómo viajar, dónde comprar, qué comprar y cómo ahorrar, damos forma al desarrollo de esta nueva economía. Empresas sociales, proyectos de micro-energía, reuniones de autoenseñanza colectiva, agricultura sustentable y sistemas financieros éticos contribuyen al rico patchwork de una sociedad sustentadora de la vida. Pero por sí mismos no son suficientes. Estas nuevas estructuras no echarán raíz ni sobrevivirán sin valores profundamente arraigados que las sostengan. Cultivar y sostener estos valores es el trabajo de la tercera dimensión del Gran Giro.

La Tercera Dimensión: Cambio en la Conciencia
¿Qué inspira a las personas a embarcarse en proyectos o apoyar campañas que no son de beneficio personal inmediato? En el centro de nuestra conciencia hay una fuente de solidaridad y compasión; este aspecto de nuestro yo –que podemos considerar como nuestro yo conectado- puede ser alimentado y desarrollado. Podemos profundizar nuestro sentido de pertenencia al mundo. Como árboles extendiendo sus sistemas de raíces, podemos crecer en conexión, permitiéndonos de esa manera abrevar en un manantial de fortaleza más profundo, teniendo acceso al coraje e inteligencia que tanto necesitamos ahora. Esta dimensión del Gran Giro surge de cambios que están produciéndose en nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras perspectivas de la realidad. Implica elementos de discernimiento y prácticas que resuenan con venerables tradiciones espirituales alineadas, a su vez, con nuevos y revolucionarios entendimientos de la ciencia.

Participamos en esta tercera dimensión del Gran Giro cuando prestamos atención a la frontera interna del cambio, al desarrollo personal y espiritual que intensifica nuestra capacidad y deseo de actuar por nuestro mundo. Fortaleciendo nuestra compasión, exacerbamos nuestro coraje y determinación. Refrescando nuestro sentido de pertenencia al mundo, ampliamos la red de relaciones que nos nutre y protege de la extenuación. En el pasado, cambiar el ser y cambiar el mundo eran a menudo considerados como esfuerzos disociados y vistos en términos excluyentes. Pero en el relato del Gran Giro, se refuerzan mutuamente y son esenciales el uno para el otro.
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Haciendo Esperanza Activa (p.3)
La palabra “esperanza” tiene dos significados distintos. El primero implica optimismo, creer que el desenlace que preferimos tiene una probabilidad razonable de ocurrir. Si requerimos este tipo de esperanza antes de comprometernos a una acción, nuestra respuesta se bloquea en áreas en las que no consideramos que las chances sean muy altas.

El Segundo significado alude al deseo. Es esta clase de esperanza que comienza nuestra travesía- sabiendo lo que esperamos y lo que nos gustaría, o encantaría que ocurriese. Es lo que hacemos con esta esperanza que realmente hace la diferencia. La esperanza pasiva se relaciona con esperar que factores externos produzcan lo deseado. La esperanza activa consiste en convertirnos en participantes activos para promover aquello que anhelamos.

La esperanza active es una práctica. Como el tai chi o la jardinería, es algo que hacemos más que algo que tenemos. Es un proceso que podemos aplicar a cualquier situación, e involucra tres pasos clave. Primero, internalizamos una vision clara de la realidad, segundo, identificamos aquello que anhelamos en terminus de la dirección el la que nos gustaría que se muevan las cosas o los valores que nos gustaría ver expresados; y tercero, damos pasos para movernos a nosotros mismos o a nuestra situación en esa dirección.

Dado que la Esperanza Activa no requiere nuestro optimismo, podemos aplicarla aun en áreas en las que nos sentimos desahuciados. El impulso rector es la intención; nosotros elegimos lo que buscamos producir, en pos de lo que buscamos actuar o expresar. Más que sopesar nuestras chances y proceder sólo cuando nos sentimos optimistas, nos enfocamos en nuestra intención y la dejamos ser nuestra guía.

El Trabajo que Reconecta (p.65-66)
Hace más de 30 años, se desarrolló un enfoque que ayuda a las personas a responder creativamente a las crisis, en lugar de sentirse abrumadas o paralizadas por la angustia. Tal como cuando elaboramos un duelo, enfrentar nuestra angustia no la hace desaparecer. Por el contrario, cuando la enfrentamos, podemos ubicarla en un panorama más amplio que le da un sentido diferente. Más que sentirnos asustados de nuestro dolor por el mundo, aprendemos a sentirnos fortalecidos por él.

Cuando fue inicialmente desarrollado por Joanna, a fines de los ‘70, este enfoque, que implica principalmente trabajar con grupos en un formato estructurado de taller, era conocido como “trabajo de desaliento y empoderamiento”. Dado que profundiza nuestra relación con la red de la vida, el término “talleres de ecología profunda” también fue utilizado. Desde fines de los ’90, dicho enfoque se ha conocido como “El Trabajo que Reconecta”. Los principios y prácticas pueden aplicarse no solamente a talleres, sino también a la educación, la psicoterapia, la organización comunitaria y la práctica espiritual.


With thanks to Marina Williams for translations